Un informe de Cáritas alerta sobre el aumento de la desigualdad en España


Sabemos que, económicamente, la situación en España es complicada. Sin embargo, no dejan de sorprendernos algunos datos que van apareciendo día tras día en los medios de comunicación. Ayer, por ejemplo, Cáritas presentó el informe “Desigualdad y Derechos Sociales”, que revela que la diferencia entre las rentas más altas y más bajas se han incrementado un 30% desde 2006. Eso quiere decir que en nuestro país, los más ricos ganan siete veces más que los más pobres.

Como puedes imaginar, se trata de uno de los indicadores de desigualdad más altos de la Unión Europea, que, por supuesto, alerta del riesgo de “fragmentación social”.

Bajo el umbral de la pobreza

Según datos del mismo informe, más del 41% de las familias con tres hijos viven bajo el umbral de la pobreza y el 16% sufren “pobreza severa”. Con la caída de las rentas de los hogares, el umbral de la pobreza ha descendido desde los 8.000 euros para una persona sola en 2009 a algo más de 7.300 en 2012. Así, el 26,8% de los españoles viven en situación de pobreza y exclusión social.

Pobreza extrema

Y si estos datos te parecen graves, espérate a conocer a los que se refieren a pobreza extrema. Según Cáritas, el número de hogares sin ingresos pasó de algo más de 300.000 en 2007 a más de 630.000 en 2012 y el porcentaje de hogares que no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos pasó del 30 al 44,5%.

Una década perdida

Por otro lado, el informe habla de una “década perdida” debido a que la renta de 18.500 euros que de media recibieron los españoles en 2012 es inferior en términos de capacidad adquisitiva a la que existía en 2001. Desde 2007, la renta media ha caído un 4% mientras que los precios se han incrementado un 10%. Además, durante 2013, se vivieron los peores resultados de la etapa democrática, con una tasa de paro superior al 26%.


Por último, desde Cáritas quieren subrayar que los recortes en algunos bienes básicos, la reducción de las cuantías de algunas prestaciones y la exclusión del acceso de grupos de ciudadanos a servicios elementales han introducido niveles de fragmentación social cuya reducción costó varias décadas y grandes acuerdos sociales.

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