Turismo responsable


Viajar es la gran pasión de muchas personas que, ansiosas por conocer nuevos lugares y culturas se olvidan de lo que a veces supone viajar a otros destinos en los que la vida no es tal y como la conocemos.

Hace unos días te comentábamos el caso concreto de los safaris humanos, que hacen de algunas comunidades africanas un espectáculo del que extraer beneficios. Si quieres ser un turista responsable toma conciencia de los puntos de la guía que te dejamos a continuación.

1. Empatiza con el entorno: Piensa en la situación de esas personas antes de prejuzgarlas o criticarlas y procura comprender sus reacciones hacia ti, porque al fin y al cabo a nadie le apetece que vayan a su ‘casa’ a estudiarle.

2. Aprende cosas nuevas: Interésate por la cultura, la lengua y las costumbres del país y seguro podrás añadir nuevos valores y conocimientos a tu vida.

3. Impacto del turismo: Procura que tu estancia no sea un mero capricho en el que haces todo lo que te viene en gana y apuesta por favorecer actividades como el comercio local sin intentar aprovecharte de tu situación de ‘turista con dinero’. Además, es esencial que no solamente no crees ningún impacto perjudicial para el entorno sino también que ayudes a protegerlo.

4. Respeta sus costumbres: Cada país y cada cultura tiene distintas formas de ver la vida así como determinados estilos de vestir o de comportarse, por ejemplo. Como tú no eres nadie para cambiarlo y tampoco tienes la posibilidad de hacerlo, lo mejor es que aceptes y respetes con paciencia su modo de vida.

5. Dignidad: Como decíamos en el caso de los safaris humanos, el sentimiento de superioridad es a veces inevitable (en el sentido de que eres tú, el ‘desarrollado’, el que va a visitar comunidades ‘subdesarrolladas’), pero debes entender que unas personas no son mejor que otras en función de su origen. De hecho, probablemente la mayoría de estas comunidades menos modernas podrían enseñarte muchas cosas de la vida…

6. Compras: Si quieres llevarte algunos recuerdos asegúrate de que no están prohibidos y que se han producido con respeto a las personas así como a los ecosistemas de cada país.

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