Siete de cada diez personas que pasan hambre son mujeres


El Día Internacional de la Mujer ya ha pasado, pero eso no significa que no tengamos que preocuparnos de la desigualdad entre géneros que existe en el mundo. A raíz de la celebración de esta jornada han salido a la luz una serie de datos que es importante analizar para cambiarlos de una vez por todas. Por ejemplo, en Apadrino nos ha impactado el hecho de que de cada diez personas que pasan hambre en el planeta, siete son mujeres.

Pero eso no es todo. Unas 500 millones de mujeres no saben leer ni escribir, más de 40 millones no van a la escuela, más de medio millón mueren cada año durante el embarazo y el parto, hay más mujeres infectadas de sida, las mujeres poseen el 10% de los recursos naturales y el 1% de los medios de producción a pesar de aportar dos terceras partes de las horas de trabajo. Además, unas 600 millones viven en la pobreza.

Continuidad en la lucha contra la desigualdad

Por todo ello, desde Misione Salesianas han pedido a gobiernos y organismos internacionales que se siga luchando contra la desigualdad que sufre el sexo femenino, sobre todo en los países empobrecidos.

El papel de la mujer es clave

A pesar de todos los datos citados anteriormente, el papel de la mujer es fundamental en el desarrollo de los pueblos y la lucha contra la pobreza. Desde Misiones Salesianas creen que la educación de las mujeres y de las niñas es fundamental para romper el círculo de la pobreza.

Más autonomía para la mujer

De hecho, una niña que acuda a la escuela, tardará más en casarse y tener hijos, cuando los tenga sabrá mejor cómo cuidarlos, mejorará la higiene y la alimentación familiar, participará en la toma de decisiones y conocerá sus derechos y obligaciones como ciudadana. En definitiva, la educación de niñas y mujeres es clave para favorecer su autonomía y para que tengan voz propia.

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