Mitos sobre el hambre mundial


Las desigualdades entre los países del norte y los del sur son cada vez más desorbitadas y, sin embargo, la mayoría de nosotros miramos impasibles esta situación sin saber qué hacer o valorándola teniendo en cuenta algunas falsas ideas que se han convertido en verdades en toda regla.

A continuación te dejamos algunos de los mitos más populares según el ‘Programa Mundial de Alimentos’ para que no cometas errores y te sumes a la lucha por un mundo más justo.

1. No hay suficiente comida para todo el mundo. Sí que la hay como para que todos pudiéramos alimentarnos sin que muchos pueblos debieran sufrir estas trágicas situaciones. No obstante, sí que es necesario apoyar a los pequeños agricultores a mejorar la productividad, la eficiencia y el acceso a los mercados.

2. Acabar con el hambre supone que todo el mundo tenga suficiente de comer. En realidad no importa solamente cuánto se come sino también el tipo de alimentos para conseguir una buena nutrición para un desarrollo saludable.

3. Las sequías y desastres naturales causan el hambre. Sí que afectan gravemente en los países que no se encuentran preparados para afrontarlas, aunque lo cierto es que desde 1992 se proporción de crisis alimentarias pro causas humanas se ha duplicado.

4. Si hay comida en las tiendas la población no tiene hambre. Es más la capacidad económica la causante del hambre y no tanto la falta de alimentos.

5. Las situaciones de hambruna solo se encuentran en África. No es cierto, pues mil millones de afectados por la falta de alimentos viven en Asia y el Pacífico.

6. Las crisis alimentarias son impredecibles. También es falso, pues a día de hoy existen muchas herramientas para el análisis de estas situaciones como por ejemplo el Sistema del Alerta Temprana de Hambruna.

7. El hambre solo afecta a la salud… Y a la educación y economía del país, al medio ambiente y a la seguridad ciudadana (aumentan los conflictos) aunque a priori no lo pensamos.

8. No podemos hacer nada para ayudarles. Existen un montón de vías para apoyar a las comunidades que sufren estas situaciones, desde donaciones, microdonaciones o suscripciones hasta tareas de cooperación y voluntariado presencial u online. También puedes colaborar utilizando tus redes sociales para promover noticias como esta para la sensibilización de otras personas.

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