Lucha contra la ablación femenina


Hace unos días te hablábamos de algunos de los problemas más graves de África más allá de las crisis alimentarias y la falta de sanidad y, entre ellos, destacábamos especialmente una grave falta contra los Derechos Humanos dirigidos a las mujeres de muchos países del continente: la ablación del clítoris.

Con motivo del Día Internacional contra la Ablación (6 de febrero) y alzando nuestra voz en contra de esta práctica, en Apadrino dedicamos este artículo a esta injusta y peligrosa práctica que, mano a mano, deberíamos hacer desaparecer entre todos.

Nada menos que 29 países de África, varios de Asia y Oriente Próximo y diversas comunidades de inmigrantes en todo el mundo llevan a cabo esta tradición, una auténtica violación de los Derechos Humanos tal y como reconoció la ONU en 1996.


Según los datos, más de dos millones de niñas al año son sometidas de forma obligatoria a esta operación que consiste en mutilar los genitales externos de la mujer. Por si no fuera suficiente, en la mayoría de ocasiones esta intervención se realiza sin anestesia ni precaución sanitaria y es llevada a cabo por personas sin preparación que sencillamente han heredado este trabajo.

Cuatro niñas son mutiladas cada minuto en el mundo

A diferencia de lo que podría creerse esta práctica ancestral no es solo cosa de las clases más bajas, sino que es una costumbre del todo arraigada independientemente del status social u económico de la familia así como también de la religión: la ablación se practica en comunidades islámicas y cristianas.

Los trastornos psicológicos en las mujeres sometidas a la ablación pueden durar toda la vida, así como probablemente también lo harán las frecuentes infecciones en el aparato urinario o los problemas de salud durante la menstruación y el parto.

Sin duda, lo peor de todo es que la ablación se realiza por cuestiones vinculadas a viejos mitos que la ceguera de las personas por las costumbres todavía no han permitido desmentir: evitar los orgasmos femeninos, conservar el prestigio social, impedir que la mujer tenga problemas en el parto, evitar la infidelidad o cuestiones tan increíbles como que el clítoris crezca de manera desmedida o que el bebé muera por tocarlo en el momento de su nacimiento.

Realmente espeluznante. Si quieres unirte para luchar contra esta salvaje práctica puedes hacerlo colaborando con World Vision (con la campal Stop Ablación), UNICEF, Medicus Mundi o Amnistía Internacional, por ejemplo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *