La pobreza infantil crece en España

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Con el objetivo de presentar una fotografía objetiva y actualizada sobre la situación de los niños en nuestro país, UNICEF ha presentado el informe “La Infancia en España“, correspondiente al periodo 2012-2013. Como puedes imaginar, en un contexto como el actual, el tema central es la crisis económica y sus consecuencias en los más pequeños.

El incremento de la pobreza en general está siendo una de las consecuencias más visibles de la crisis, que está repercutiendo de manera preocupante sobre los niños. En solo dos años la pobreza infantil en España ha crecido un 20%, aproximándose a 2.200.000 el número de menores de 18 años que viven en hogares que están por debajo del umbral de la pobreza. Pero lo peor es que el incremento de este y otros indicadores de pobreza y privación en el contexto de la crisis está mostrando realidades muy preocupantes.

Intensidad de la pobreza

Una de estas preocupantes realidades es que también la intensidad de la pobreza es muy alta entre la población infantil y adolescente en España De hecho, el porcentaje de menores de 18 años que viven en hogares con un nivel de pobreza alta fue en España del 13,7% en 2010 y ha crecido más de 4 puntos porcentuales desde 2008. Es la cifra más alta de todos los países de la Unión Europea de los 15, y sólo por debajo de Rumanía y Bulgaria en la Europa de los 27.

El impacto de la crisis, más duro en hogares con niños

Además, el incremento de la pobreza en la infancia ha sido significativamente mayor que el del total de la población, lo que quiere decir que el impacto de la crisis ha sido más duro en los hogares con niños. En este sentido, el indicador de hogares con niños menores de 18 años que no tienen capacidad de afrontar gastos imprevistos ha pasado de 2008 a 2010 del 28% al 37%.

Poca protección para los niños

También es muy significativo el dato de que en los últimos dos años los niños ya son el grupo de edad más pobre respecto al resto, independientemente del indicador que se utilice. Pero lo peor es que el nivel de protección básica que el sistema de pensiones está proporcionando a los mayores en tiempo de crisis no ha tenido, ni tiene, reflejo en un sistema de protección coherente y eficaz para los niños y sus familias.

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